La adolescencia es una etapa de cambios profundos, pero cuando la relación con la comida y el propio cuerpo empieza a generar un sufrimiento evidente, hay que tomar decisiones. Hablamos, efectivamente, de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), que suelen manifestarse de forma sutil, camuflándose en nuevas rutinas que, si no se abordan a tiempo, pueden comprometer seriamente la salud física y mental del menor. Desde nuestra consulta de psiquiatría en Vigo tenemos muchas cosas claras al respecto de esta dolencia, pero si hay una que debe saber es que la detección temprana de un TCA es clave. Por eso debe conocer los 7 síntomas que abordamos a continuación.
1. Obsesión por el peso, la figura y las calorías
La preocupación por engordar se vuelve el centro de su discurso, incluso si su peso es saludable o bajo. Lo que seguramente notará serán críticas constantes frente al espejo, comparaciones obsesivas con otras personas o una necesidad compulsiva de pesarse y medirse partes del cuerpo.
2. Cambios llamativos en la forma de comer
Aparecen dietas restrictivas de la noche a la mañana, eliminando grupos de alimentos completos bajo la excusa de que "engordan". También son habituales las conductas extrañas en la mesa, como desmenuzar la comida excesivamente, beber agua en exceso para saciarse o buscar cualquier pretexto para saltarse comidas.
3. Conductas secretas o evitación en torno a la comida
La vida social empieza a resentirse. El adolescente evita cenas con amigos o celebraciones familiares.
Pero lo que realmente es una alerta roja es la necesidad de ir al baño inmediatamente después de comer, permaneciendo allí mucho tiempo, a menudo con el grifo abierto para ocultar determinados sonidos.
4. Aumento excesivo de ejercicio y rituales de control
La actividad física deja de ser lúdica para convertirse en una obligación compensatoria. Existe un malestar profundo si no se puede entrenar y se instalan rutinas rígidas, como leer todas las etiquetas nutricionales o contar calorías de forma compulsiva.
5. Cambios físicos y médicos sin explicación clara
Más allá de una pérdida de peso rápida, existen síntomas que delatan una desnutrición o el uso de laxantes: cansancio extremo, mareos, caída de cabello, piel seca o alteraciones en el ciclo menstrual. Incluso la sensibilidad al frío aumenta de forma notable.
6. Señales emocionales y cognitivas
Cuando existe un TCA, el aislamiento social viene acompañado de una irritabilidad extrema, especialmente en momentos relacionados con la alimentación. La autoexigencia y el perfeccionismo se disparan, vinculando toda su autoestima exclusivamente al cumplimiento de metas rígidas sobre su apariencia física.
7. Negación del problema y mantenimiento de la conducta
Ante la preocupación de su entorno, la respuesta de un adolescente que padece un TCA es el enfado y la afirmación de que todo está bajo control. Se trata, sin duda, de otro motivo que hace saltar las alarmas.
Pida cita con nuestro equipo de psiquiatría en Vigo
Es evidente que si detecta un posible caso de TCA en un adolescente hay que pedir ayuda. Y en la consulta de Teresa Lorenzo Gómez estamos para ello: contacte con nosotros y le damos cita.